
Lleva el bloque clínico: fototipos, seguridad, contraindicaciones y criterio de parámetros. 15 años en medicina, 10 de ellos en dermatología y 5 en aparatología estética.

Natalia y Julia te enseñan a dejar de vender sesiones sueltas y empezar a vender tratamientos completos. Con un caso clínico real y las cuentas hechas.
Julia hace números con ocho clientas nuevas al mes. Vendiendo sesiones sueltas salen 9.600 € al año. Con planes de cuatro sesiones, 24.000 €. Las mismas clientas.
Nombre, email, teléfono y dos preguntas de un clic. Al enviarlo se abre el vídeo con las 3 guías, en ese mismo momento.
Nos las dicen, tal cual, profesionales que ya tienen un IPL en cabina.
Sabes qué botón pulsar, pero cuando la piel responde distinto no sabes por qué ni qué cambiar.
Con una clienta el resultado es espectacular. Con otra, casi nada. Y ahí empiezan las dudas.
Bajas la potencia por si acaso, el resultado sale flojo y la clienta no vuelve. Y sigues sin saber si el problema eras tú.
Dices «necesitas seis sesiones» y la clienta escucha un número, no un proceso. Se va a pensárselo y no vuelve.
Hiciste la inversión, la formación inicial, lo metiste en la carta de servicios, y los huecos siguen ahí.
Nadie te ha enseñado a calcular carga de agenda, precio de bono ni punto de equilibrio. Vas a intuición.
Si te has visto en dos o más, no eres mala profesional. Te enseñaron a manejar el aparato, pero nadie te enseñó a que dé dinero sin sustos.
Datos: Estudio de dimensionamiento e impacto socioeconómico de la Medicina Estética en España, SEME.

Compraste el equipo. Hiciste la formación del proveedor. Lo metiste en la carta de servicios. Y el IPL pasa más tardes tapado que encendido.
Para que un IPL dé dinero hacen falta cuatro cosas que no vienen en la caja. Leer la piel, no solo la tabla. Un protocolo para cada zona y fototipo. Una consulta en la que la clienta entienda por qué necesita un bono. Y saber si cada sesión te sale a cuenta. En el vídeo te enseñamos a revisar las cuatro en tu centro.
Y lo que vas a ver en el vídeo sobre cada uno.
No vamos a darte todos los protocolos ni todos los parámetros por fototipo. No caben en una sesión, y quien te promete lo contrario te está vendiendo humo.
Esto es un diagnóstico. Te vas con el error clínico que más caro sale, la consulta que hace que acepten el plan, unas cuentas que puedes repetir con tus números y tres guías en PDF. No revisamos tu caso en concreto: el diagnóstico es general. Si luego quieres montar el sistema completo, te contamos cómo. Sin presión.
Mueve las tres barras con tus datos reales. Es la misma cuenta que hacemos en el vídeo, solo que con tus cifras.
Cuenta solo las que empiezan, no las que vienen a repetir.
Tu precio medio por zona, tal y como está hoy en tu carta.
Este número lo pones tú. No te prometemos ninguna cifra: te enseñamos la consulta que la mueve.
El cálculo supone que una clienta que no entra en plan compra de media 1,5 sesiones sueltas. No es una promesa: es la cuenta con los números que acabas de poner tú. En el vídeo te enseñamos a hacerla con tus costes y tu agenda.
Comprar el aparato es lo fácil. El dinero se gana antes y después de disparar.
El que acaba en una quemadura, una mancha o una reclamación meses después. Natalia lo explica con un caso real y te dice qué revisar antes de disparar.
Qué va antes y qué después cuando lo juntas con láser, peeling o tratamientos para el acné, y cuánto esperar entre uno y otro.
Por qué «necesitas seis sesiones» acaba en «me lo pienso», y cómo lo explica Julia para que la clienta diga que sí.
Ocho clientas al mes a 100 €: 9.600 € al año con sesiones sueltas o 24.000 € con planes. Luego haces las tuyas en la calculadora.
Criterio clínico, protocolos, consulta o rentabilidad: en cuál fallas hoy y qué te falta para arreglarlo.
La mayoría de formaciones cubren una de las dos cosas. Nosotras trabajamos las dos, porque en tu cabina también van juntas.

Lleva el bloque clínico: fototipos, seguridad, contraindicaciones y criterio de parámetros. 15 años en medicina, 10 de ellos en dermatología y 5 en aparatología estética.

Lleva la consulta, los planes de tratamiento y el ROI: cómo se presenta un bono, cómo se pone precio y cómo se calcula si el servicio compensa. 10 años de trayectoria en empresas internacionales.
No vendemos confianza. Ayudamos a que la descubras en ti misma. No creamos expertas: ayudamos a que veas a la profesional que ya puedes ser. eduStetic · nuestra filosofía
Es la primera edición, así que todavía no tenemos opiniones que enseñarte, y no vamos a inventarlas. Júzgalo tú: el vídeo es gratis y no pierdes nada por verlo.
No hay truco. Queremos que nos conozcas por lo que enseñamos. Al final del vídeo te presentamos IPL Profit System™, nuestro programa completo, que sí es de pago. Si no es para ti, te quedas con el vídeo y las guías.
Sí: en los últimos minutos te presentamos IPL Profit System™. No tienes que comprar nada para aprovechar el vídeo.
Cuando quieras. Puedes pararlo y seguir otro día. Al enviar el formulario te llevamos a la página del vídeo: guárdala en favoritos y vuelve cuando te venga bien.
No. Es un diagnóstico: te enseña dónde se te escapa el dinero y qué hace falta para arreglarlo. La formación completa, con todos los protocolos, es otra cosa.
Nada. Si quieres sacarle más partido, ten a mano tres cifras: clientas nuevas de IPL al mes, precio de una sesión suelta y cuántas aceptan un bono. Con ellas haces tus números en la calculadora de esta página. Y si te queda una duda, escríbenos por WhatsApp al +34 613 575 317.
Verás ejemplos y, sobre todo, por qué cambian de una piel a otra. La tabla completa por fototipo y zona no cabe en una sesión, y usarla sin entenderla es justo lo que causa problemas.
Casi nunca es mala suerte. Suele ser un fototipo mal valorado, sol reciente que nadie preguntó o parámetros copiados sin mirar la piel. Natalia lo explica con un caso real en el vídeo, y una de las guías de regalo es el Checklist de seguridad IPL: qué revisar antes de disparar y cuándo posponer. Casos concretos a distancia no los valoramos: eso es una consulta.
Depende de tu comunidad autónoma: no hay una norma estatal específica para la luz pulsada en estética, y algunas comunidades, como Cataluña o Castilla-La Mancha, tienen requisitos propios de centro y de formación. Lo que te protege en cualquier caso: consulta previa documentada, consentimiento informado firmado, gafas de protección adecuadas para tu equipo y registro de los parámetros de cada sesión. En el Lab tratamos la seguridad clínica, que es lo que evita el problema; la parte administrativa conviene revisarla con tu asociación profesional o con la consejería de sanidad de tu comunidad.
Sí. Trabajamos sobre principios (fototipo, fluencia, ventana de pulso, seguridad) que se aplican al IPL que ya tienes en cabina, sea de la marca que sea.
La formación del proveedor te enseña a manejar su aparato y suele terminar en una tabla de parámetros. No cubre cómo se explica un plan de tratamiento, cómo se pone precio a un bono ni cómo se calcula la rentabilidad del servicio. Ahí es donde entra el Lab.
El bloque clínico es de nivel profesional, pero la mayor parte del valor para un perfil médico está en las capas de consulta, planes y ROI, que suelen ser las menos trabajadas y las que más margen dejan. Muchos centros lo usan además para unificar el criterio de todo el equipo.
Sí, y para un centro es lo más lógico: todo el equipo sale con el mismo criterio. Podéis verlo juntas en la cabina o cada una desde su móvil, registrándose con su nombre. Si tenéis dudas sobre cómo organizarlo, escribidnos al +34 613 575 317.

Mira dónde se te escapa el dinero con el IPL que ya has pagado, y qué hacer para recuperarlo.